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 Artículo

Días de moto por Irán.

Pablo Álvarez

Viajero de París a Bangkok en moto.

5 de agosto 2007 - Teherán
Irán, país de mollahs, de mujeres envueltas en shador y velos, de ley islámica, de bomba atómica y de “terrorismo”.
Di a cualquiera que vas a Irán y te mirará estupefacto y con sorpresa. Lo que nadie o muy pocos te dicen o saben es que es uno de los países donde mejor reciben al extranjero. En mi caso hasta ahora donde mejor.
Todos los días tengo gente que me invita a comer, pasar el fin de semana, dormir en su casa o simplemente beber té en un coffe house. Si buscas o necesitas algo pueden pasar horas contigo hasta que encuentres lo que buscas. Todo es amabilidad. Hay veces que digo que estaría bien estar solo un par de horas...
Incontables paradas en carretera para comprar agua y beber un chai ofrecidos por el dueño de la tienda, gasolineras donde la gente te regala 20 litros de gasolina en un país donde hay racionamiento, taxis que no te cobran, barberos que te afeitan gratis, mecánicos que pasan una hora verificando la moto y lo único que te piden es que bebas un chai con ellos. Nunca te hablaran de esa cara del “eje del mal” en la prensa o en los telediarios occidentales.
Pienso en la gasolinera parisina que me obliga a volver y dejar mi móvil porque me faltan 50cts. de euro, ese bar de Montmartre en el que me dejo 80€ todas las semanas desde hace cinco años y no te ponen nunca una ronda, mi concesionario BMW en París desde hace seis años (Daniel Motor) que me pide que pague primero en caja (a diez metros) antes de dejarme ir con los recambios. Y sobre todo ese maravilloso recuerdo de la legendaria “amabilidad” de los camareros parisinos...

Sin duda Irán sigue la tradición que hay en todo el mundo árabe de acoger al extranjero. Subesh me dijo “con los extranjeros lo damos todo, pero entre nosotros no hay misericordia”. Al mismo tiempo los iraníes saben que tienen una muy mala prensa en occidente y quizás un poco por complejo y para demostrar lo contrario a veces se excedan en amabilidad.
Por las razones que sean no he estado en ningún país donde se trate tan bien al turista.
Eso no me impide ver que el Estado y el sistema impuesto a la población sea aberrante. Nadie con el que he hablado esta contento con el gobierno o con las leyes draconianas impuestas por el poder religioso. Todos tragan porque no hay mas remedio. La gente mayor que recuerda la época del Sha habla de ella como si de un paraíso se tratara. “Había música y fiesta, se podía beber, había trabajo y muchos turistas. El dinero del petróleo se lo llevaban los extranjeros, de acuerdo, pero ahora se lo llevan las familias iraníes en el poder, los mollahs viven como reyes y tenemos racionamiento de gasolina”. Curioso ver que de lo que mas hablan, en particular los hombres, es que en la época del Sha había “free sex”. Lo que más me preguntan es si en Europa tenemos “free sex” y si hay algún problema por tener relaciones sin estar casados.
Uno ve que al menos una buena parte de la felicidad gira en todas partes en torno a lo mismo...

****

9 de agosto 2007 - Esfahán - Irán
Esfahán es la perla de Irán. Aquí se ve la mejor arquitectura islámica y las mezquitas más bonitas de todo el país. Las más impresionantes son de la época del Shah Abbas. Todas están recubiertas de una decoración con mosaicos de una calidad excepcional. La Plaza Jomeini, una de las más grandes del mundo, es la gran atracción de la ciudad. Al Norte de la plaza esta la mezquita del Imán, en un lateral otra con una cúpula increíble y al sur la entrada al bazar. En el centro hay un césped donde la gente viene por la noche de pic-nic, a dar una vuelta en las carrozas de caballos o a pasear viendo las tiendas que hay en torno a toda la plaza. Bajo las arcadas están las típicas tiendas de alfombras y souvenir para los locales. En la mayoría hay cosas muy kitch y horrorosas. En una de esas me engancha Hassán. Un iraní que vivió veinte años en España. Al enterarse por un niño que era español salio disparado de la tienda cual araña en busca de mosca fresca.
“¡Español!, tomate un chai conmigo.” Venga dale.
Esta loquísimo y me cuenta toda su vida, al mismo tiempo que entre sorbo y sorbo, intenta endosarme alguna alfombra persa de cuatro metros de eslora a dos mil euritos. Se divorció hace siete años y volvió a Irán. Tiene un acento gaditano muy divertido.
-“Ya me lo dijo mi madre. No te cases con una cristiana que son muy diferentes de nosotros. No te dará más que problemas. Pues yo tardé diez años en darme cuenta y después de tener tres hijos. Si hubiera escuchado a mi madre...”. Tela, estar en Irán oyendo las mismas estupideces que se oyen por casa.
-¿Y qué tal la vuelta a Irán?
-“Mira, en Europa estáis muy avanzados en tecnología pero atrasadísimos en relaciones humanas. Yo me quedo con lo de aquí. Oye y la alfombra ¿te la llevas?”. Si hombre, encima de la moto.

10 de agosto 2007 - Esfahán - Irán
Se pueden decir muchas cosas de Irán pero desde luego no es un paraíso culinario. Ida y vuelta entre el chiken kebab, beef kebab, mutoon kebab, special kebab. De los kebabs al arroz, a las pizzas y hamburguesas. Lo mejor es cuando te dicen si quieres jamón. ¿Jamón en un país musulmán? Nadie ha podido explicarme todavía de que esta hecho el “jamón”. Y la verdad mejor no saberlo. Lejos queda la variada y rica comida griega y turca. También la cerveza. Desde el Este de Turquía no he probado gota de alcohol. Bueno, sin contar la cerveza que había en la nevera en la habitación del hotel al pasar la frontera turca. Lo peor es que había dos y sólo me bebí una. Cuando cuentas a los iraníes que la comida no es nada buena te responden que la verdadera comida se prueba en las casas y no en los restaurantes. Ya, como todo en Irán. Como de momento no tengo casa propia en el país, propongo a Donato, el motero italiano, olvidarnos de los kebabs e ir a cenar al hotel Abbasi. El hotel es una verdadera maravilla. En el interior hay un jardín inmenso con árboles frutales, rosales, jazmines, fuentes al estilo árabe y un restaurante en el medio donde caben por lo menos 400 personas. Esta lleno de iraníes que vienen a cenar al jardín del hotel. Lo curioso es que aun siendo un hotel cinco estrellas la gente se pasea como si de un jardín público se tratara. Familias con niños sentadas tranquilamente en los bancos del jardín o en los salones del hotel viendo pasar al personal. Hay cola para cenar en el jardín y nos mandan al buffet de la terraza. No esta nada mal tampoco. Vista sobre la cúpula iluminada de la Mezquita del Imán de la plaza Jomeini. Buffet increíble con carne, pescado, ensaladas, verduras y variedad de arroz. De postre, flan Dhul casero. Todo por 8 euritos.

12 de agosto 2007 – Esfahán - Irán
Me encuentro con tres españoles, digo peninsulares de Cataluña, que están en el hotel. Pasamos unas horas juntos en el patio del hotel. Están encantados con el país y la gente. Han conocido a un iraní que les ha dado un licor local que tira para atrás y alguna que otra sustancia para reírse. Oye lo que nos reímos con la mezcla de los regalos del iraní. Es que después de no se cuanto tiempo sin hablar español, reírse en el idioma de uno es buenísimo.

***

13 de agosto 2007 – Esfahán - Irán
Estando en Esfahán uno tiene la elección de ir hacia el Oeste a la ciudad de Yazd o seguir hacia el sur hasta Shiraz. Elijo lo último sobre todo que de camino están las ruinas de Persépolis que uno no debe perderse estando en Irán además de que todos los iraníes te recomiendan Esfahán y Shiraz. Llego sobre las cinco de la tarde a las ruinas de Persépolis. Buena hora porque antes es imposible hacer una visita relajada con el calor.
Muy poca gente y al ver las enormes estatuas de los caballos alados doy un salto al pasado cuando en clase de arte estudiábamos el arte persa. İmpresionantes. Relieves y columnas que ya no soportan más que el peso del paso del tiempo. A las siete cierran y en dos horas se puede ver bien todo. Shiraz esta a unos 50 Km.
Cuando llego al hotel me doy cuenta que he olvidado el pasaporte en la recepción del hotel de Esfahán. Quinto olvido del viaje. Salgo a las once para comer y todo esta cerrado. No me acostumbro a los horarios del país. Total, que no ceno.

14 de agosto 2007 - Persépolis (Shiraz) - Irán
El dueño del hotel en Esfahán me envía el pasaporte a través del servicio de correo por autobús, del que como siga así voy a ser uno de sus mejores clientes. Llega esta tarde sobre las cuatro. Pregunto a un iraní como ir a la oficina del autobús. Monta en la moto y me guía. Cuando llegamos la oficina esta cerrada. Me explica que hay que volver en dos horas. Me invita a su casa a tomara chai y de paso puedo hablar con su hermano que es motero, tiene una deportiva de 1200cc. Venga vamos. Nada mas llegar al patio de su casa la moto empieza a oler a quemado. Los cables del reloj del cuadro están fundidos por un corto circuito. Intento hablar con el concesionario BMW de París para ver cuanto tardan en mandarme todo el manojo de cables. El 14 de agosto es fiesta en Francia. A la media hora llega su hermano Behnam y me arregla el estropicio anulando todo el cuadro pero por lo menos puedo volver al hotel en moto.
En Esfahán, ciudad de más de un millón de personas, sólo hay diez personas con permiso para conducir y tener una moto de más de 200cc. Cosas del (buen) destino, me toca quedarme tirado en la casa de uno de ellos, que además se dedica a importar motos para los pocos elegidos del país. Su amigo Alí, también motero, es mecánico electricista. “Vuelve mañana y echamos un vistazo más tranquilos a la moto él estará aquí y nos dirá lo que piensa”. Si tengo que pedir los repuestos voy a tener que extender el visado que caduca en seis días.
Me invita a tomar algo en su casa. La casa típica iraní, esta cubierta de alfombras por todo el piso y en las paredes hay cojines para sentarse y apoyarte. No hay ningún mueble excepto una tele gigante. Nos sentamos en el suelo y su madre nos trae dulces y chai. Quedamos en que mañana me paso con la moto. El pasaporte llegó bien.

15 de agosto 2007 - Shiraz - Irán
En el hotel donde voy a desayunar hay un vejete muy simpático que habla inglés y me pregunta cosas sobre España. “Oye ¿tu practicas el toreo?” Sí hombre, como tu te dedicas los fines de semana a poner bombas. Se ríe y me pregunta hacia donde voy. Al decirle que voy a Pakistán pasando por Zahedan se pone serio. “No pare allí que es una ciudad sin ley llena de traficantes de droga y de bandidos.” De pasada me cuenta que ayer han secuestrado en esa carretera a una pareja de belgas que iban en coche a Pakistán. Tendré que ver si es verdad. Voy a casa de Behnam y desmotamos todos los cables que salen de la bobina hasta el cuadro de mandos. Están todos fundidos por el corto desde la salida de la bobina hasta el cuadro.”No te preocupes no tienes que pedir los repuestos a Francia te lo puedo arreglar todo para mañana.” Aprovecho por la tarde para cambiar las cubiertas que compré en Teherán. Ya puestos, día de mecánica completo. Vuelvo al hotel y voy a verificar en Internet lo del secuestro de los belgas. Es verdad, les han cogido camino de la frontera. Es un traficante de drogas que pide que suelten a su hermano que esta en la cárcel. Cuando salgo son la once. Llego tarde a cenar...

****

16 de agosto 2007 - Shiraz - Irán
En el hotel hay un motero griego con el que hablo. Le cuento la historia de los belgas y me dice que él se los encontró hace una semana en Teherán.
Behnam viene a buscarme al hotel. Han hecho el cableado completo. Hay que comprar algunas cosas para acabarlo. Me voy con él al mercado de motos. Como siempre me tengo que pelear para que me deje pagar los repuestos que se necesitan.
“You are my guest, o sea que no tienes que pagar nada”. Si bueno, soy tu invitado pero los repuestos, ya que la moto y la avería son mías, tendré que pagarlo yo ¿no? A veces pienso que tanta amabilidad con el forastero no puede ser tan natural. Aunque luego digo que no, que lo que no es natural es lo nuestro.
Acabamos tarde de montar todo. No me dejan que les invite a cenar. Las mujeres les están esperando y seguro que tienen bronca por haber pasado todo el día arreglando la moto.
Tres días en Shiraz. Me voy mañana y no he visto casi la ciudad. El haber conocido a Behnam y su amigo Alí ha sido mejor que las mezquitas que me he perdido. Esta vez me voy a cenar a tiempo a un restaurante buenísimo al lado de las murallas. Ceno por las dos noches que no pude hacerlo.

19 de agosto 2007 - Bam - İrán
En la Lonely Planet decía. “y como final apoteósico la ciudad de Bam. Con su espectacular ciudadela sacada de un cuento de las mil y una noches”.
El problema es que mi guía es del 2001 y entre tanto hubo un terremotito en el 2005 que arrasó la ciudad, se llevó por delante la ciudadela y a más de 70.000 personas.
Dos años más tarde la ciudad sigue envuelta en un caos de polvo y frenética carrera de reconstrucción de casas y edificios que da la impresión de avanzar al ritmo pausado caribeño. La mayoría de los hoteles, tiendas y edificios desaparecieron del mapa.
Las tiendas como tales no existen. En su lugar la ciudad esta llena de contenedores de metal, de esos que se usan para el transporte de mercancías, y hacen función de tiendas o locales. Solo tienen que pintarlas por dentro y poner la electricidad. En unas horas el negocio sigue su curso. Sistema rápido e ingenioso para continuar el negocio mientras esperan que se termine la reconstrucción que seguramente llegara tarde, demasiando tarde.
Después de un buen rato yendo de una dirección a otra me doy cuenta que los hoteles señalados en la guía han simplemente desaparecido del mapa. Me toca pagar 30€ y dormir en un hotel completamente nuevo hecho a la salida de la ciudad.
De la ciudadela no queda nada. El 80% quedó destruido. Al llegar a la entrada la verdad es que ni siquiera hice fotos. Me contenté con una foto más ilustrativa del antes y del después del terremoto que estaba en un cartel en la caseta de entrada a la ciudadela.
Por la noche la ciudad queda en la más densa oscuridad. Excepto las tres calles principales el resto no tiene iluminación. Imposible encontrar un restaurante para comer y al cabo de una hora evitando motos sin luz, carros y mulas perdidas por las calles y tragar polvo me como una hamburguesa de dudosa calidad. Eso sí, el chaval que lleva el garito no me deja pagarle...Total que Bam de ser una de las mejores paradas que uno hacía en esta ruta, ha pasado a ser un sitio en el que no merece la pena parar ni para comer. Mañana ruta hacia Taftan en la frontera Pakistaní.

© by Pablo Álvarez 2007.

Textos extraídos del blog: http://www.rakatanga-tour.com.






























































































































































































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