Nuevos poemas de Vikram Babu
Jesús Aguado
Poeta y escritor.
1)
Como el niño delgado que volaba
su cometa de noche,
cuando todos dormían
y los ojos de piedra de la diosa
no tenían devotos que miraran por ellos.
El niño daba al cielo su cometa
y el cielo echaba al polvo las llaves de una casa.
Las lechuzas lo saben, los ratones, la higuera,
las huellas casi secas de los búfalos.
Como el niño delgado que tiraba
del hilo de la noche sin conseguir bajarla.
Vikram Babu pregunta:
¿le ayudamos?
* * *
2)
Como aquel alfarero que rompía las jarras
nada más terminarlas.
Sin perder la sonrisa
destrozaba los platos y los vasos
y luego se ponía a decorar
los fragmentos dispersos por el suelo
con sangre que sacaba gota a gota
de sus dedos y brazos, de sus muslos,
de las callosas plantas de sus pies.
Extraía de sí los pigmentos del alma
hasta quedar exhausto
y venir los insectos
a chupar sus heridas.
Los vecinos,
por compasión, ponían monedas en el torno
y se llevaban trozos de loza hasta sus casas.
Al despertar seguía sonriendo
y de nuevo amasaba en el barro mojado
las formas de lo informe,
los diminutos cuencos donde cabe lo eterno.
Vikram Babu pregunta:
¿dónde bebes?
* * *
3)
Como el ogro que aterra
a los niños despiertos,
que chillan y se esconden debajo de las mantas.
Como el ogro aterrado por los niños dormidos,
cuya plácida luz le deshabita
y le obliga a volverse
a la boca del padre o de la madre
y al origen del cuento sin origen.
Vikram Babu pregunta:
¿nos dormimos?
* * *
4)
Como el ratón que roe el queso de la trampa.
Vikram Babu pregunta:
¿a qué sabe tu mente?
* * *
5)
Como el ladrón cansado de robarle a los otros,
de vaciar sus casas mientras duermen
sin huellas y sin ruidos,
pareciendo
que nadie ha entrado en ellas,
que la nada
se ha llevado las joyas en su saco de nada.
Como el ladrón que barre las sobras de la vida,
ese resto feroz al que llamamos tiempo,
pero ahora en su casa,
mientras duermen sus ojos y sus hijos,
con la máscara puesta y el saco sobre el hombro
y alguna coartada por si alguien le pregunta.
Vikram Babu pregunta:
¿no tienes qué robarte?
* * *
6)
Como el portero que dejaba
pasar a todo el mundo, pues decía
que aquellos que lograran llegar hasta su puerta
(un círculo de fuego, una gran catarata,
una explosión inmóvil
que no estaba dos veces en el mismo lugar)
podían traspasarla para ser
traspasados por ella.
Un portero, una puerta, visitantes extraños.
Mendigos principescos, príncipes miserables,
comerciantes sin nada que vender,
borrachos tan serenos que parecen montañas,
jinetes que cabalgan el vacío.
Todos buscan la puerta sin portero:
la puerta de la cual ellos son el portero.
Vikram Babu pregunta:
¿y tú no?
* * *
© 2007 Jesús Aguado
Otras poesías en el libro "Los poemas de Vikram Babu", editado por Hiperión en 2000.
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